No olvidemos que Dios es el que suministra abundantemente la semilla para el sembrador y es Él mismo que provee las lluvias para que germine y el que la hace germinar. Y no termina su exquisito amor en esta acción, sino que suministrará y multiplicara la semilla para que tenga nuevamente el sembrador para sembrar, así que la paga sabia a Dios, es su GRATITUD.
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