domingo, 12 de agosto de 2012

PADRE… EN TUS MANOS ENCOMIENDO MI ESPÍRITU




PADRE…
EN TUS MANOS ENCOMIENDO MI  ESPÍRITU

Cuando el abandono, la condenación, la sed, la soledad y la desesperación por la injusticia nos llegan, la única forma de solucionarlo es diciendo lo que Jesús en la cruz:

”Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”.

La perfecta renuncia es entregárselo todo al Padre; negar la personalidad, que es la que sufre, se queja, se siente abandonada, insultada y desesperada.

Haciendo esto veremos milagros, porque cuando le dejamos las cosas a Dios a cabalidad, sin meternos a ver cómo van, como Él es tan sabio y amoroso, lo compone todo.

Los problemas no se solucionan con el ego, queriendo controlarlo todo.
                          
               TODO ESTÁ CONSUMADO

Cuando se ha concluido algo a cabalidad, sin que quede nada pendiente, uno se va y deja todo en manos del Padre, diciendo como  Jesús:

 “Todo está consumado”.

Hagamos todo nuestro trabajo con tal perfección, exactitud y pulcritud, que podamos entregárselo a la Divinidad sin enmiendas, inexactitudes, retroactivos ni ninguna de esas cosas. Jesús, en vez de protestar por lo que le estaba pasando, parecía estar invadido de una gran satisfacción, que le traía paz a su alma, al decir:

 “Ya está hecho lo que tenía que hacer, así que me puedo marchar tranquilo”.

Del libro: “JESÚS”, de Rubén Cedeño (pag.228/229)Edición Conjunta: EDITORIAL MANIFESTACIÓN DEL GRUPO METAFÍSICO DE CARACAS SEDE CENTRAL&EDITORIAL SEÑORA PORTEÑA

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