jueves, 27 de septiembre de 2012

LA LLAVE DE ORO- EMEX FOX




PREFACIO

He comprimido este escrito hasta reducirlo a tres páginas. 
Si hubiera sido posible lo habría reducido a cinco líneas. No intenta ser un tratado de instrucción, sino una fórmula práctica para vernos libres de dificultades. El estudio y la investigación están muy bien en su lugar, pero ni lo uno ni lo otro te librará de ninguna dificultad concreta. Solo por obra de tu propia conciencia podrás lograrlo. El error de mucha gente, cuando las cosas les salen mal, es el de buscar ligero conocimiento hojeando libros y con esto no adelantan nada.
     Lee la Llave de Oro varias veces. Haz exactamente lo que dice y si eres bastante persistente, vencerás cualquier dificultad.

- La Llave de Oro -

     La ORACIÓN científica te hará, tarde o temprano, apto para salir tu mismo o para sacar a otros de cualquier dificultad existente sobre la faz de la tierra. Es La Llave de Oro de la armonía y de la felicidad.
     Para aquellos que no están familiarizados con el poder mayor que existe, eso parecerá una aserción aventurada, pero sólo bastará que se haga una honesta prueba para demostrar sin sombra de duda que ello es lo cierto. No necesitas creer en lo que se te diga al respecto, sencillamente, pruébalo por ti mismo y verás.
     Dios es omnipotente y el hombre ha sido hecho a Su imagen y semejanza y tiene dominio sobre todas las cosas. Esta enseñanza inspirada debe ser tomada literalmente, por su valor actual. Aquí el hombre quiere decir todos y cada uno de los hombres y, por lo tanto, la habilidad para disponer de este poder no es la prerrogativa especial del místico o del santo, como frecuentemente se supone, ni aún del practicante de la Verdad mejor entrenado. Quienquiera que seas, dondequiera que estés, La Llave de Oro de armonía se halla en tu mano ahora mismo. La razón de ella es que en la oración científica es Dios el que abra, no tú, por lo cual tus limitaciones y debilidades particulares no entran para nada en el asufilo. Tú eres únicamente el canal a través del cual tiene lugar la acción divina y tu conducta para recibir los beneficios de este tratamiento realmente no será otra de apartarte a un lado. Los principiantes obtienen con frecuencia notables resultados a las primeras pruebas, porque todo lo que es absolutamente esencial es mantener una mente receptiva y suficiente fe para probar el experimento. Aparte de eso, se puede tener cualquier punto de vista religioso o no tener ninguno.
     En cuanto al actual método de obrar, como todas las cosas fundamentales, es la sencillez misma. Todo lo que tienes que hacer es esto: Dejar de pensar en la dificultad, y en su lugar pensar en Dios. Esta es la regla completa y si no haces más que esto, la dificultad, cualquiera que sea, no tardará en desaparecer. No hay diferencia en la clase de dificultad que sea. Puede ser grande o pequeña; puede ser concerniente a la salud, a las finanzas, un pleito judicial, una riña, una casa incendiada o cualquier otra cosa concebible; pero sea lo que fuere, simplemente deja de pensar en ello y en su lugar piensa en Dios eso es todo lo que tienes que hacer.
     ¿Podrá haber cosa más sencilla? Dios mismo casi no podría hacerla más sencilla y sin embargo nunca falla cuando se aplica debidamente.
     No trates de formar una imagen mental de Dios, lo cual, por supuesto, es imposible. Obra repitiendo todo aquello que sepas acerca de Dios. Dios es Sabiduría, Verdad, inconcebible Amor. Dios está presente en todas partes; tiene infinito poder; todo lo sabe; y así sucesivamente. No importa lo bien que entiendes estas cosas: repítelas sin cesar.
     Pero debes dejar de pensar en la dificultad, cualquiera que sea. La regla es pensar en Dios y si estás pensando en tus dificultades, es que no estás pensando en Dios. El observar incesantemente los asuntos con sospecha, para darnos cuenta de como marchan, es fatal, porque esto equivale a pensar en la dificultad y se debe pensar en Dios y nada más.
     Tu objetivo debe ser borrar la dificultad de tu conciencia, cuando menos por un instante, sustituyendola por el pensamiento en Dios. He ahí lo especial. Si puedes quedar absorto en esta consideración del mundo espiritual de manera que realmente olvides por un rato todo lo que se refiere a la dificultad que te indujo a obrar, te encontrarás seguro y cómodamente libre de esa dificultad -es que has llevado a cabo tu demostración.
     Si quieres aplicar La Llave de Oro a alguna persona que le incomoda o a una situación difícil, piensa:
"Voy a aplicar a Pepe o a María, La Llave de Oro o a ese peligro que me amenaza"; luego procedo a desalojar de tu mente todo pensamiento que atañe a Pepe o a María o al peligro, reemplazándolo por el pensamiento en Dios.
     Si haces esto con alguna persona, no influirás sobre su conducta, excepto que le impedirás hacerle daño o molestarle y con eso sólo le harás un bien. De allí en adelante es seguro que será una persona algo mejor, más iluminada y espiritual, nada más que porque le has aplicado "La Llave de Oro". Un pleito judicial que esté pendiente o cualquier otra dificultad probablemente se desvanecerán sin hacerse más graves, impartiendose justicia a todos los implicados en él. Si puedes hacer esto con prontitud, repite con intervalos la operación varias veces al día. Sin embargo, asegurate de que cada vez que lo haces, retiras todo pensamiento del asunto hasta la próxima ocasión. Esto es muy importante. Hemos dicho que La Llave de Oro es sencilla y así lo es, pero, por supuesto, no siempre es fácil de aplicar. Si estás muy asustado o preocupado, puede serle difícil al principio distraer tus pensamientos de los casos materiales. Pero repitiendo constantemente alguna expresión de Verdad Absoluta que consideres importante, tal como "Solo existe el poder de Dios", o "Yo Soy hijo de Dios penetrando y envuelto en la paz perfecta de Dios", o "Dios es amor", o "Dios me guía", o quizás la más sencilla de todas, "Dios está conmigo", no importa lo mecánica e inútil que al principio le parezca este tratamiento -pronto te darás cuenta de que él empieza a tener efecto y de que tu mente se aclara. No luches con violencia, sino con quietud e insistencia. Cada vez que encuentres divagando tu atención, dirígela de nuevo a Dios.
     No pretendas delinear por adelantado la solución que probablemente deba tener tu problema. Eso sólo vendría a retardar la demostración. Deja la cuestión de medios y resultado final estrictamente a Dios. Lo que Tú quieres es liberarte de la dificultad: con eso basta. Haz tu parte, que Dios no fallará en hacer la Suya.
     "Todo aquel que invocare el nombre del Señor será salvo".
ADVERTENCIA
     Para resolver problemas y vencer toda clase de dificultades, muchas personas en todas partes del mundo se han valido de La Llave de Oro, lo cual en la forma de la presente versión viene a desempeñar un nuevo servicio de utilidad. Me alegra sobremanera el poder cooperar de este modo al noble y valioso ministerio de Unity, en el que creo con toda sinceridad.
     Sea La Llave de Oro el medio de tú abrir la puerta de la Salud, de la libertad y conocimiento de Dios.
Emmet Fox.


La Llave de Oro   por Emmet Fox - Derechos Reservados 1931 por Emmet Fox-UNITY SCHOOL OF CHRISTIANITY - Unity Village, Missouri 64063, U.S.A.


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