martes, 23 de octubre de 2012

Los seres humanos, los animales y las plantas irradian constantemente...




RADIACIÓN

     Cuando en invierno se paran cerca de un calefactor, sienten el calor aunque la vista física, por lo general, no ve la sustancia que compone las ondas caloríficas. 

Igualmente sienten la luz y el calor del sol físico, y todos conocen los diversos aromas agradables que emanan de los alimentos cuando son preparados.

 Todo esto es radiación.

Los seres humanos, los animales y las plantas irradian constantemente, y la sustancia que emana de sus formas físicas afecta a todas las demás criaturas vivientes por doquier en el planeta. 

Nos estamos esforzando por llevar al ser humano a un punto donde la radiación de sus cuerpos sea armoniosa, relajada y pacífica, de manera que, cuando estén cerca unos de otros, sean elevados, equilibrados y enriquecidos.

 De esa manera, puede verse que aquello que sale de los cuerpos de los seres humanos en pensamiento, sentimiento o palabra hablada, afecta a toda la vida en el planeta: hombres, animales y plantas por igual. 

Humildemente, les recuerdo a mis amados chelas que practiquen siempre la conciencia y se empeñen por expresar y expandir únicamente una radiación confortadora, que es tan sanadora como la luz del sol.

Dentro de la Energía Divina que emana del corazón de la propia Presencia "YO SOY",  está el poder de la vida eterna y la única fuerza sanadora en el universo. 

Suficiente cantidad de esta fuerza electrónica proveniente del Corazón de Dios atraviesa el cuerpo del ser humano a cada segundo, como para sanarlo y liberarlo por completo (y a la humanidad entera) de toda aflicción.

Cada chela tiene que aprender y conocer, por medio de la conciencia concentrada, el poder que yace dentro de su propia vida y templo corporal. 

Cuando a ese poder se le permite desenvolverse, sin duda ni interferencia alguna de la personalidad, se manifiesta como el servidor voluntario del ser humano, cuya conciencia es constantemente mantenida en lo alto.


Para entender plenamente el poder de la radiación, uno debe entrar a la actividad de la cuarta dimensión, donde los rayos invisibles pero poderosos están vibrando constantemente desde que la Vida Divina los manifiesta.

No existen objetos inanimados; no existe lugar en este universo donde no haya movimiento, vibración o inercia.
    
Todos los electrones que forman los átomos, visibles e invisibles, están pulsando constantemente con el latido del Padre. La radiación es la acción vibratoria de esos electrones.
    
El ser humano debe permitir que la energía de sus cuerpos preste su servicio cósmico, con tanta exactitud como el pájaro que canta o la flor que se abre.

Así como los hogares de esta Tierra tienen un cableado y tuberías para alumbrar y calefaccionar la casa, igualmente, el Sistema Solar está sostenido por Rayos de Energía conscientemente dirigidos desde Focos o Centros Irradiantes ubicados en ciertos puntos del Universo, algo parecido a las lámparas y radiadores de un hogar terreno. 

Estos centros irradiantes son dispensadores de corrientes que fluyen constantemente por la atmósfera de este Universo.

Ustedes pueden tener ahora toda la electricidad necesaria en sus hogares, o todo el vapor en las tuberías, pero si no cuentan con una salida, el hogar permanece oscuro y sin calefacción.

Del mismo modo, el Universo está lleno de Luz, y las "salidas" proveen la puerta abierta a través de la cual se expresa esta Luz.

Las grandes Constelaciones Cósmicas, los Elohim, el Amado Helios, Venus y la Estrella del Amor, representan grandes Focos Divinos de Luz. 

Entre las "salidas" menores encontramos a los Seres Angélicos, Querúbicos y Seráficos, los Maestros Ascendidos, los líderes de Santuarios y los estudiantes. 

Todos ellos son grandes Focos Divinos de Luz, con la diferencia de que no permanecen estáticos como es el caso de los instrumentos de radiación en el mundo físico (según se expresó anteriormente), sino que crecen, se expanden y, mediante el poder de contagio, hacen que otros focos se enciendan alrededor de ellos.

 Cada uno de ustedes -Mis fieles, amados e inquebrantables chelas- es una "salida" de este tipo, y hay muchas vidas que inconscientemente dependen de la radiación de la Luz de ustedes. 

De este modo, prescindiendo de cúan humilde pueda ser la circunstancia que atraviesan en esta Tierra, no vayan a pensar que ustedes no son importantes. 

La apariencia externa en este mundo de ilusiones es intrascendente; todos y cada uno de ustedes, a través de quienes fluye el Aliento de Mi Vida, es de gran valor para Aquellos que estamos en el Estado Ascendido invisible. 

Ustedes constituyen la "salida" física a esta Tierra por medio de la cual fluyen Nuestra Luz y Bendiciones.

 Algunos de ustedes, amados corazones, "se destacan", y puede que sean el único individuo en su comunidad inmediata que recibe estas humildes palabras Mías, pero tanto mayor será Mi gratitud y Mi Bendición para ustedes, cuando se paran como una "salida solitaria".

Ghandi aprendió, a través de la devoción y de mucha contemplación, que su fuente espiritual y su más grande servicio era ser un conductor silencioso de la Esencia de Paz, Equilibrio, Armonía y Luz para su gente. 

Ustedes también son un poderoso centro irradiador, y la Luz de su Ser fluye constantemente, abriendo canales a través de la sustancia densa y pesada que conforma la atmósfera natural de su localidad.


Del Libro ESÍRITU SANTO (pág. 342-345) - Autor: SANTO AEOLUS
Edición Conjunta: EDITORIAL MANIFESTACIÓN & EDITORIAL SEÑORA PORTEÑA

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